
victor eliseo rodriguez la prensa
Desorden, insalubridad, hacinamiento y malos olores, en eso se resume la realidad que enfrenta el mercado público de Santiago, cuya estructura, que data de 1999, ya cumplió su vida útil para los más de 27 mil 300 residentes del casco antiguo de esta ciudad.
Y es que solo basta con recorrer sus alrededores para sentir los malos olores producto del desborde de aguas negras y la inapropiada eliminación de desechos cárnicos y basura, aunado a la falta de espacios internos que ha hecho proliferar puestos de venta improvisados en el área externa.
Incluso, el mismo desorden propiciado por la instalación de ventas informales de frutas y legumbres también ha provocado que en los últimos años el tráfico vehicular por las calles aledañas sea una pesadilla.
Para Adelaida Hidalgo, una compradora de legumbres, el actual aspecto del mercado es “ simplemente desagradable” y no le da buena imagen a la ciudad de Santiago.
A criterio de la usuaria, el Ministerio de Salud (Minsa) debería prestar mayor atención al tema, dado que los productos en venta reposan en el suelo en medio de corrientes de aguas servidas, lo que representa riesgos para la salud de los consumidores.
Bernardino Escobar, quien vende buhonería en las afueras, explica que uno de los problemas más grandes que confronta el lugar es la falta de espacio.
Contó que ello se agravó en los últimos dos años debido a que el proyecto de construcción del albergue municipal se paralizó.
Según Escobar, una vez se iniciaron las obras, los buhoneros debieron reubicarse en las afueras del mercado, generando un hacinamiento en donde a diario pueden encontrarse ventas de ropa y zapatos junto con puestos de frutas y legumbres.
Jairo Ortega, administrador del Mercado Público de Santiago, reconoce que el sitio ya se quedó pequeño por el crecimiento de la población y, por ende, del incremento de los puestos de venta para enfrentar la demanda de consumidores.
En cuanto a las condiciones estructurales, explicó que si bien el Minsa ha señalado que no se encuentran en un 100% de eficiencia, el Municipio sí ha introducido mejoras como la habilitación de tinas para el escamado y fileteo de mariscos que es uno de los productos que más genera malos olores.
En tanto, el ingeniero municipal Sixto González informó que se ha previsto construir dentro de un mes un proyecto peatonal con cubículos para los vendedores de frutas y legumbres de las afueras del mercado valorado en $85 mil. Este brindará un área moderna y sobre todo mas saneada de la que actualmente ocupan.
A ello agregó que se tramita una partida por $170 mil para la terminación del albergue municipal.
En este momento, vendedores, consumidores y las propias autoridades municipales de Santiago apuestan por la construcción en Veraguas de uno de los nueve mercados que impulsa la Secretaría de la Cadena de Frío del Gobierno Nacional.
Sin embargo, la consecución de un terreno para la obra mantiene el anhelado proyecto retrasado.