ismael hernandez mi diario
Muchos fueron los devotos de San Roque que participaron ayer en la misa campal celebrada por monseñor Óscar Mario Brown, obispo de Veraguas, en el distrito de San Francisco, y por Gilberto Hernández, párroco de Cañazas. Brown en la homilía recordó que San Roque fue un hombre prudente, sensato, sagaz, entre otras virtudes. Los santos son prudentes porque escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica para el servicio de los seres humanos, para alcanzar el bien. En torno a San Roque, había muchas situaciones del mal, mucha enfermedad, la peste negra, por eso el santo emigra de su ciudad y del seno de su familia, que era muy rica y acomodada, para dedicarse a atender a los enfermos y en ese empeño él también contrajo la enfermedad, que finalmente lo llevó a la muerte, señaló Brown. La muerte de San Roque lo hizo llegar a ser santo, prudente y sensato, y le permitió sentarse a la mesa de la Sabiduría y a la mesa eucarística que el Padre de Jesucristo ha preparado con tanto cariño para los que somos sus hijos y compartimos el pan de la Palabra, así como el pan y el cuerpo de su hijo Jesús, enfatizó el religioso. En tanto, Gilberto Hernández, párroco de la iglesia de Cañazas, destacó que este pueblo es muy religioso y se acoge a las tradiciones en la celebración de los santos como religiosidad popular, que no es mala, pero que debe ser integrada a la cultura. La piedad popular debe ir purificándose para acercarse a Dios, tal cual lo hizo San Roque, que dejó todo y se hizo pobre para encontrarse con el mismo Cristo del Evangelio, señaló Hernández.
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