ismael hernandez mi diario
La luz del Evangelio que predicó el sacerdote colombiano Héctor Jesús Gallego durante tres años en el distrito de Santa Fe, aún se mantiene en un grupo de seguidores que desde ayer se mantienen reunidos para reflexionar sobre el mensaje liberador de la esclavitud que se vivía en esa región hace más de 40 años.
En la jornada de reflexión participaron estudiantes, educadores, ambientalistas, delegados de la Palabra de Dios, economistas, sociólogos, historiadores, cooperativistas y diferentes grupos de comunidades a las cuales Gallego les predicó el Evangelio de Cristo.
Entre los expositores en la jornada social estuvieron: el economista Juan Jované, el historiador Carlos Fedele, el sociólogo Carlos Lee, los ambientalistas Olmedo Carrasquilla y Larissa Duarte, entre otros.
¡Héctor vive!
Nicanor Urriola, residente en la comunidad de Las Quebradas de Los Corotúes, en el corregimiento de El Cuay de Santa Fe, relató que el padre Héctor llegó a esa región como en el año 1968 y la gente casi no lo conocía, pues se vestía como si fuera un campesino, se parecía a uno de ellos. El padre Héctor siempre se presentaba a la gente que estaba reunida en las juntas de trabajo y les preguntaba si ellos eran cristianos. Todos respondían que sí.
Y en ese diálogo, Héctor les decía que el cristiano no debería vivir como ellos estaban viviendo, en una casita de paja cayéndose, ganando un peso por día, sufriendo hambre y, sobre todo, vendiendo las cosechas a los ricos a cambio de nada, sostuvo Urriola.
Nicanor tiene 74 años de edad y aseguró que conoció al padre Héctor cuando tenía unos 35 años y siempre lo acompañaba a las reuniones en las comunidades de El Carmen, Los Corotúes, El Cedro, Juncal, Vueltas Largas y otras de Santa Fe y San Francisco, en donde la gente se reunía para escuchar la Palabra de Dios y el mensaje liberador de Jesucristo.
Las convivencias y seminarios que les impartía Héctor Gallego duraban una semana, en las que siempre les hablaba sobre la diferencia entre los ricos y los pobres.
El recuerdo
Reza un refrán: “Muerto el perro se acabó la rabia”, y para Andrés Urriola, quien tiene 69 años de edad y vive en la comunidad de Los Corotúes de El Cuay, recordó que él conoció al padre Héctor en 1967 en el Centro Social de San Francisco y en 1968, llegó a la escuela de Los Corotúes de Santa Fe a celebrar una misa y allí le preguntó que si se atrevía a asistir a un cursillo social y él le contestó: “Sí, me atrevo, padre”. En esa época participó durante cuatro días en el Centro Juan XXIII, en el distrito de San Francisco de Veraguas.
Héctor Gallego le advirtió a la comunidad que si escogía a este hombre, era para que fuera responsable y para que predicara el Evangelio de Cristo en los pueblos y desde ese momento se mantuvo tres años acompañando al cura de Santa Fe por las comunidades, hasta que se lo llevaron y nunca más han sabido dónde está, apuntó Urriola.
Mensaje
Urriola detalló que los sacerdotes siempre les decían: “Ustedes son pobres porque Dios quiere que sean pobres”, pero el padre Gallego les orientaba diciendo: “Eso es mentira, porque Dios nos hizo a todos parejos por igual… Cristo vino al mundo para que sean libres de todas las ataduras y de la esclavitud”.
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