
ismael hernandez mi diario
Cada año son más las personas que por curiosidad o por pagar una manda llegan hasta el “palo santo” o árbol de granadillo, ubicado en la comunidad de La Trinidad de Las Huacas, en Río de Jesús.
Las autoridades se han preocupado por mantener un camino accesible hacia este sitio, pues desde Río de Jesús hasta Las Huacas hay una carretera de asfalto y hacia La Trinidad un camino de tosca bastante transitable hasta el mismo sitio de veneración del “palo santo”, como le llama la gente que lo visita durante la Semana Santa.
Fidel Pimentel Peralta, de 70 años de edad y residente en El Alto de Los Nances de Ponuga, narró que viajó desde muy lejos para cumplir con su manda, pues le quitó el dolor que tuvo en el costado izquierdo por tres años.
Ese dolor no lo dejaba trabajar, ni comer, ni hacer nada y lo peor de todo es que iba al médico, curanderos, a todas partes y nadie lo curaba. Cierto día pensó en el “palo santo” y le ofreció que lo visitaría y le prendería 13 paquetes de velas y no había pasado una semana cuando todos los malestares se le quitaron y ya lleva más de un año que trabaja por todas partes sin ese dolor y ahora se siente como “un corozo”.
En tanto, Juan González de 53 años de edad, de la comunidad de San Pedrito de La Peña, Santiago, detalló que para llegar al árbol tuvo que abordar tres buses, pero por fin llegó a pagarle una “mandita” por un resfriado crónico que por poco lo mata.
Según los creyentes, como algo misterioso, el árbol abre sus botones de flores a las 12:00 de la madrugada del Viernes Santo y cada 12 horas, poco a poco las deja caer y las personas las recogen para hacer tés o brebajes para que los curen de las enfermedades o dolencias.
El obispo de Veraguas, monseñor Óscar Mario
Brown, desde el año 1995 que llegó a la diócesis y conoció sobre esta tradición, sostuvo que la naturaleza tiene manifestaciones divinas, porque fue creada por Dios, razón por la cual las personas deben recrearse en ella y disfrutarla, sin caer en la idolatría.