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Ocho nuevos casos sospechosos de la gripe A(H1N1) en la comarca Ngäbe Buglé investiga el Ministerio de Salud (Minsa). Así lo confirmó ayer la directora del departamento de Epidemiología del Minsa, Gladys Guerrero.
Según la funcionaria, están a la espera de que el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud entregue los resultados de las pruebas que se les aplicaron a las muestras de secreciones nasales que les tomaron a los supuestos afectados con la enfermedad.
Si los resultados dan positivo por la gripe A(H1N1), el número de pobladores de la comarca Ngäbe Buglé, afectados aumentaría a 12, porque hasta ahora, en esta región del país, se han confirmado cinco casos, entre estos una niña de ocho meses que murió.
Vulnerable
El aumento de casos mantiene en estado de alerta a las autoridades del Minsa que trabajan dentro de la comarca en busca de más afectados.
El pasado jueves, en la comunidad de Buenos Aires, distrito de Ñurum, funcionarios del departamento de Promoción de la Salud sostuvieron la primera de siete reuniones que tendrán con líderes comunitarios de los siete distritos de la comarca.
El objetivo de la reunión era informar de las “estrategias” que adoptarán para “contener” la entrada de la enfermedad, entre las cuales están reforzar las medidas de seguridad. La convocatoria fue respaldada por residentes de diversas comunidades de Ñurum.
Beatriz Santos formó parte de este grupo. A las 3:00 de la mañana salió desde Guayabito a través de un estrecho y quebrado camino que la llevaría seis horas después a Buenos Aires, donde funciona el centro de salud y es el punto de encuentro con las autoridades de Salud.
“El frío que hace allá arriba tiene a los niños enfermos”, dijo Santos, al referirse al clima que impera en la cima de la montaña.
Mientras, Brígida Santos, residente en Cabuya de Buenos Aires, entre sonrisas comentó “estuve tan resfriada que casi no me levanto”.
Brígida, quien escuchó las intervenciones de los funcionarios y además prometió transmitirlas a sus vecinos, está preocupada porque hay ocasiones en que a los enfermos hay que bajarlos en hamaca a los centros de salud.
El reto de salud
La doctora Melissa Vásquez, quien desde 2005 trabaja con la comunidad, dijo que están “frente a un gran reto”, porque son muchas las situaciones que convierten a estos indígenas en personas vulnerables de contraer cualquier tipo de enfermedad.
Según la Encuesta de Niveles de Vida de 2003, en los sectores indígenas el 90% de la población está en pobreza extrema; distantes unos de otros; en deterioradas casas de tierra y techo de paja, y su alimentación se basa en el consumo de verduras.
Vásquez dijo que los grados de desnutrición en algunos casos son tan altos, que los niños no asimilan los alimentos y sufren de diarreas. Dijo que su fragilidad los pone en un estado indefensión ante la enfermedad.
Hasta el pasado 10 de septiembre, según datos oficiales, hay 729 casos confirmados. De este grupo, 10 personas han muerto.