
Muy religioso
Doña Arellys narró que Ricardo creció como todos los muchachos de Soná y que es muy religioso, pues para la Semana Santa asiste a los actos litúrgicos, en especial a la procesión del Viernes Santo. “Siempre camina con sus primos y va junto a la Virgen Dolorosa, que es la que la familia mantiene como guía desde sus ancestros”, dijo.
Según Arellys, su primo “no tiene pepitas en la lengua”, pues le dice a la gente lo que piensa. “Es cierto que puede ser un poco impulsivo, pero es por la emoción al decir las cosas, lo cual se convierte en un enemigo para algunas personas”, indicó.
Por otro lado, dijo que de acuerdo a la crianza que han tenido, los Martinelli -a pesar de tener mucho dinero- no eran niños lindos de papá y mamá. “Ellos tenían que trabajar muy duro en las fincas de ganado y en las parcelas de arroz; se tenían que enlodar para lograr frutos de esa jornada”, señaló.
“Ricardito sabe tumbar e inyectar una vaca y manejar un hato de ganado, porque desde joven aprendió junto a sus padres a relacionarse con la gente del campo”, agregó
Tomará en cuenta a Soná
Con mucha convicción, doña Arellys aseguró que a nadie le debe caber la menor duda de que Ricardo Martinelli mirará a su pueblo natal y así lo ha divulgado ampliamente en sus entrevistas.
De forma jocosa, Arellys comentó que “El Toro” Balladares puso muy en la moda a Punta Barco; Mireya Moscoso, a Pedasí; Martín a Playa Blanca y ante esto, Martinelli destinará todos sus esfuerzos para darle vida a Soná. “El propio Martinelli ha manifestado que si no cumple las promesas de campaña, el pueblo lo debe guindar del palo más alto, pues en Soná ya hay uno bastante grueso y alto para esta hazaña”, reiteró.
Anécdotas
Por su parte, Pablo Sánchez Castillo, residente en la calle del Padre y quien trabajó por mucho tiempo con la familia Martinelli como operador de equipo pesado, narró una anécdota en la que Ricardo padre se fue para España y antes de irse con su esposa, envió al joven a trabajar en las fincas, especialmente en los arrozales.
Ricardo hijo vino de Panamá a atender la finca, pero compró un hato de ganado y lo ubicó en una comunidad que se llama La Pita. Cuando llegó don Ricardo del viaje, se enojó mucho y le dijo a su hijo que cómo iba a comprar ganado si él no tenía potrero para eso. En ese momento le dijo al papá que le devolviera la plata del ganado, porque él se iba para Panamá a hacer su propio negocio y allí fue que empezó a ser independiente económicamente.
Actualmente Ricardito tiene una finca en la comunidad de Las Huacas de Soná y cuando la visita, es muy chistoso con el personal.