
Nadan cerca de las lanchas, sin timidez, saltando y haciendo piruetas. Los espectadores, asombrados y maravillados, no pueden dejar de mirarlos y se afanan por tomarles una fotografía.
Alida Spadafora, directora de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON), explica que los delfines son apenas uno de los muchos atractivos que tiene el parque, que tiene una extensión de 535.42 kilómetros cuadrados y que incluye la ya mítica isla de Coiba, además de otras islas menores, islotes y promontorios rocosos.
Spadafora no exagera. Durante la estadía de dos días, hubo oportunidad de hacer senderismo, caminar entre los árboles del bosque, visitar pozos de aguas termales, bañarse en la playa Granito de Arena –un punto preferido por los turistas– bucear con snorkel, recorrer la antigua prisión, apreciar guacamayas rojas y hasta un tiburón gato, en pleno muelle.
Y es que, según explicaron los funcionarios de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) y de ANCON, responsables de la gira, Coiba permite realizar esta y otras actividades con el nuevo plan de manejo, que busca explotar las belllezas del parque sin poner en peligro sus recursos naturales.
Eddy Arcia, director de Áreas Protegidas de la Anam, dijo que el parque ya tiene una zonificación, y cada uno de estos “segmentos” tiene programas específicos para manejarlos sosteniblemente. “Hay nueve zonas, siete terrestres y dos marinas”, añadió.
Arcia explicó que entre los programas están el de gestión administrativa, manejo de los recursos naturales, investigación y monitoreo ambiental, y el de comunicación, recreación dirigida y ecoturismo.
Juan Vernaza, director del Parque Nacional Coiba, señaló que el plan será la herramienta que permitirá dar un mejor servicio al público y tener un mayor control de las áreas que se desean proteger.
Explicó, por ejemplo, que luego de muchas conversaciones con los pescadores artesanales del área se logró organizarlos y proponerles la “reconversión”.
Actualmente, dijo el funcionario, hay 46 embarcaciones registradas y sus propietarios laboran dentro del área del parque.
Otro de los puntos considerados por Vernaza como importantes es que con el nuevo plan se aumentará el personal: de 13 guarda parques que hay actualmente se elevarán a 30, lo que les permitirá tener 15 funcionarios por turno.
Spadafora, por su parte, dijo que en la medida que se conozcan las especies y recursos que tiene el parque, de esa misma manera se podrán proteger.
Al final, de vuelta a tierra firme, los visitantes descubrieron que existen peces voladores y que las tortugas parecen rocas en medio del mar.