ney castillo
En la calle Jesús de Nazaret, en Forestal de Santiago, en la provincia de Veraguas, los infantes duermen con tapones en los oídos, para evitar que los gorgojos se les introduzcan.
Rosa Franco, residente afectada, explicó que tienen una plaga de gorgojos que se hace sentir con mayor presencia en las horas nocturnas, lo que les molesta, pues tienen que estar cerrando las puertas y ventanas desde muy temprano.
Señaló que estos insectos provienen de la planta de alimentos de la cooperativa Juan XXIII, que está a pocos metros de las viviendas, lo que les está perjudicando.
Indicó que en la noche parecen mosquitos por la cantidad que hay, al punto que llegan a la desesperación.
Manifestó que han realizado varios llamados a la empresa, pero aún no obtienen respuestas.
Calixta López, otra lugareña, sostuvo que la cantidad de gorgojos en las casas es insoportable, tanto así que se encuentran en las alacenas, alimentos, utensilios de cocina, en las mesas y hasta en los depósitos.
Además dijo que otro de los problemas que enfrentan es la cantidad de ratas que llegan a las viviendas, que provienen de esta planta, lo que es perjudicial para la salud.
Dijo que también las autoridades de salud debieran interesarse por este problema, que definitivamente compromete la salud de las personas que vivimos aquí, sostuvo López.
Leonel Patiño, gerente de la cooperativa Juan XXIII, comentó que para mitigar estos problemas se realizan fumigaciones cada 15 días en la planta de alimento y sus alrededores.
Igualmente agregó que se instalan trampas para cazar ratones, porque se está tratando de afectar lo menos posible a los vecinos del área.
Mencionó que se tiene un plan de mitigación de daños ambientales que se está cumpliendo, además de que instalaron equipos para reducir el nivel de polvillo que emana de esta planta.
Afirmó que hay un plan para mudar esta planta de la zona, pero se está a la espera de la aprobación del estudio de impacto ambiental.
Esta planta de alimentos inició funciones a comienzos de la década de 1970, en esa época estaba en las afueras de Santiago y no había viviendas. Con el pasar de los años, la zona se ha poblado.