LA MARCA DEL CAFÉ
González dice que Santa Fe se mantiene por el café. Y aunque parece una frase hecha, esta actividad los ha llevado a proteger las fuentes de agua, la naturaleza y las aves por medio de la agricultura orgánica. “Es una tecnología para trabajar en equilibrio con la naturaleza y sacar un producto de calidad”, señaló.
Recordó que los santafereños siempre han cultivado el café y así como han luchado por sus tierras, y por tener una vivienda, alimentos y abrigo, ahora buscan producir un producto de mayor calidad, lograr mejor pago por la cosecha, tener una carretera buena en El Juncal y motivar para que los campesinos tengan éxito. González lleva ocho años organizando las comunidades.
Dice que tiene clara su misión porque ahora no solo deben defender sus tierras, sino protegerlas sosteniblemente, mejorar la producción para buscar otros mercados de exportación y hasta instalar una despulpadora cerca de las fincas donde se cultiva el café.
Actualmente los campesinos de El Juncal tienen que sacar sus cosechas a caballo y por ello les pagan hasta 5 dólares por lata, pero aspiran a lograr un precio hasta de 7 dólares y más.
González tiene una voluntad firme y se siente orgulloso de ser de Santa Fe. Confesó que ha tenido la oportunidad de trabajar en Centroamérica, pero por nada del mundo deja su tierra natal.
FINANCIAMIENTO
Para este joven, el apoyo que les está dando MIDA-PRORURAL es vital, pero está consciente de que no ha sido por amor al arte.
“MIDA-PRORURAL se dio cuenta de que somos modelo de cooperativismo, trabajo y organización y por ello nos facilitó recursos y ahora tenemos el compromiso de despegar”, expresó.
Señaló que ya el programa MIDA-PRORURAL, que impulsa el MIDA con financiamiento del Banco Mundial y el Gobierno Nacional, les hizo un primer desembolso por 42 mil dólares y que el plan es recibir en tres años 279 mil dólares para mejorar la producción de café orgánico y ampliar las exportaciones hacia Europa y Estados Unidos. Actualmente este producto se exporta a Alemania. El financiamiento beneficia a 76 productores que se dedican al cultivo del café en unas 75 hectáreas de tierra.
INSPIRACIÓN
González es un enamorado de la reforestación, del cultivo del café y de la organización comunitaria. Pero, ¿de dónde sacaste esta vocación?
Ni corto ni perezoso dijo que lo aprendió de sus padres. “Ellos lo hicieron primero y ahora me toca a mí”, contó.
Agregó que aunque no conoció al padre Héctor Gallego, él es su inspiración.
“El que me tiene hablando y trabajando para organizar a los campesinos es Héctor”, señaló. Comentó que nunca olvida la frase que decía el cura colombiano: “Si yo desaparezco no me busquen, solo sigan la lucha”.
González recordó que el padre Gallego no resolvía con dinero, sino que era humanista, no le importaba a dónde tenía que ir, cuántas horas tenía que caminar para dar un consejo, una orientación, una ayuda espiritual y siempre defendió a los campesinos.
Para González desde que desapareció Gallego, los campesinos no han tenido quienes los conduzcan hacia el éxito. “Pero hay que seguir la doctrina que Héctor Gallego enseñó, porque cuando se ve el fruto del trabajo, de algo que se hace y produce, eso anima, y no hay mejor orgullo que eso”, expresó González, quien es una inspiración en medio de las montañas.