Deily Pinzón, una moradora, aseguró que todos los atalayeros tienen la percepción de que se les cambió la imagen, porque la han comparado con las fotos originales y la que hay tiene muchos cambios en el rostro, las manos y los dedos.
“Lo lamentable de todo esto es que en ningún momento el párroco Gilberto Hernández nos consultó la decisión de restaurar la imagen y se hizo todo de forma arbitraria”, indicó Pinzón.
“Es cierto que Hernández dijo que se iban a hacer unos arreglos en el templo, pero nunca se refirió a la restauración de la imagen de Jesús Nazareno”, enfatizó.
Habla el padre
Por su parte, Gilberto Hernández, párroco de la Iglesia San Miguel Arcángel, aseguró que la máxima autoridad en una diócesis es el obispo y él toma las decisiones sobre lo que se debe o no se debe hacer en un templo.
Hernández reconoció que es cierto que hay malestar por la restauración, pero también existen personas que están satisfechas con el trabajo.
“Mi Diario” contactó a Casimiro García Rodríguez, restaurador de 28 años de experiencia residente en la comunidad de Las Huecas de Cañazas, quien solo dijo que él cumplió las órdenes que le impartió monseñor Brown y que por el trabajo, que duró tres días, le pagaron 300 dólares.
En tanto, los feligreses informaron que el templo estuvo cerrado del 24 al 26 de noviembre del 2008 y que allí se estaba haciendo algún trabajo, pero nunca pensaron que era la restauración de Jesús Nazareno.