Ney Castillo
Las paradas de buses en la ciudad de Santiago, en la provincia de Veraguas, se han convertido en depósitos de basura de las personas que llegan a esperar transporte, de los usuarios de las aceras y de los pasos peatonales.
Muchas de estas casetas tienen los tanques para la basura, pero quienes la arrojan prefieren echarla a los lados, provocando contaminación visual y ambiental.
Ramiro Cedeño, morador la comunidad de La Valdez, criticó a las personas que arrojan la basura en las calles, porque a su juicio deben sentir pena de lo que hacen.
“A mí me da vergüenza hacer eso, prefiero guardarla en el bolsillo y cuando llego a mi casa botarla en el basurero, así cuidamos el lugar donde vivimos”, explicó.
Dijo que frecuentemente ve personas tirando basura en las calles y les llama la atención, “aunque no les guste y me digan groserías les llamo la atención”.
Oscar Maure, morador de El Centeno, manifestó que es de muy mal gusto ver las calles, aceras, orillas y parques sucios, porque es muestra de las prácticas negativas en las que la gente incurre.
Aunque sostuvo que esta moda de tirar basura en las calles es muy panameña, pero que se tiene que corregir para garantizar una mejor convivencia en las comunidades.
Román Castro, morador de La Colorada, afirmó que una ciudad sucia se ve fea y muy mal, porque llegar a un lugar y encontrar basura por todas partes no es agradable.
Comentó que las personas deben cambiar estas prácticas que al final no ayudan a proyectar una región para que sea visitada por turistas o de interés para las inversiones.
Rubén Patiño, alcalde de Santiago, confirmó que existe el Decreto Municipal número 6 del 26 de septiembre de 2007, a través del que se dictan sanciones de 10 a 500 dólares, a quienes no cumplan con el ornato y limpieza de la ciudad.
Señaló que allí se incluyen quienes arrojan basura por cualquier parte, no limpian sus lotes, incluso que no paguen el servicio de recolección de la basura.
Lamentó que en Santiago se registren situaciones de este tipo, pues a su criterio una ciudad que está sucia refleja insalubridad y un ambiente que no es apto para vivir.
Mencionó que se hacen esfuerzos para que la gente cambie su mentalidad y coopere con la limpieza de la región, pero se ha hecho difícil, pese a que muchos han colaborado.
Sin embargo, añadió que hace cuatro años Santiago era totalmente diferente, pues se notaba mucha más basura en las calles, pero que con el trabajo que se realizó este problema fue disminuyendo, aunque dijo que todavía queda mucho por hacer.
Reveló que en todas las paradas se instalaron botes de basura, pero que en muchas de ellas se los han robado.
El funcionario sostuvo que la basura puede ser recogida por quienes tienen la responsabilidad de hacerlo, siempre y cuando esté dentro de los basureros, tal y como debe ser, pero tirada por la calles es poco lo que se puede hacer para limpiar la ciudad.
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