Melquiades Vásquez A. | Veraguas, Crítica en Línea
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¿Por qué? Por intentar rescatar a una menor de edad de los deseos pecaminosos de un padrastro. Por eso la mataron. Esa parece ser la razón por la cual la maestra Silvia Godoy, de 21 años, fue asesinada el martes en la Escuela Quebrada de Bubí, en Soná, distrito de Veraguas. Alejandrino Rodríguez, un hombre de 30 años, de estatura de más o menos 1.60 m, piel blanca, cabello castaño y ensortijado, de físico más bien feo, es el asesino que llegó con una escopeta y un cuchillo a la escuela donde estaba la maestra con una menor de 7 años, y la acorraló hasta dejarla bañada en sangre. El agresor fue capturado por la Policía al día siguiente del crimen. Estuvo escondido en el monte.
HECHOS El día de la tragedia, Alejandrino regresó a la escuela a la hora de la salida de los estudiantes, y a escondidas, se metió al plantel, donde también vivía la maestra. Ante una niña de 7 años, le apuntó con un rifle calibre 22 a la educadora, quien salió corriendo a su dormitorio para refugiarse, pero hasta allá se metió el agresor y le disparó en el brazo derecho, y la remató con tres cuchillazos en otras partes del cuerpo. La pequeña testigo aseguró que el hombre llegó y le dijo a la maestra: "Me las va a pagar". La niña escuchó el tiro y el hombre salió del cuarto de la maestra y se fue huyendo.
INTENCIONES TORCIDAS Jesús Rodríguez Pérez, suegro de Alejandrino, informó que después del asesinato de la maestra, Alejandrino fue a la casa, los amenazó y se llevó a la hijastra de 13 años, con quien se escondió en el monte, y no fue hasta la mañana siguiente (ayer) que apareció, que fue cuando la Policía Nacional lo capturó.
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