
Ney Castillo
Regina Mojica Pineda no tiene más opción que vivir junto a su familia en un lugar donde las frecuentes inundaciones ponen en riesgo, sobre todo, a los niños, pero que los constantes desbordamientos de aguas negras son otro problema que enfrenta cada día.
Esta señora contó que por 23 años vivió en un lote, que al final resultó ser propiedad de la Caja de Seguro Social, lo que la llevó a ser desalojada por el alcalde Rubén Patiño.
Pero dijo que la única esperanza que le brindaron las autoridades es que sería reubicada en un mejor sitio y hasta se le construiría una vivienda, situación que a la fecha no se concreta.
Regina es parte de un grupo de familias que, al ser desalojadas, fueron reubicadas en la barriada Altos de la Colina, en la comunidad de Punta Delgadita, del corregimiento de San Martín.
Dijo que están viviendo una situación muy dura, pues antes no se inundaban y mucho menos vivían en medio de las aguas negras.
Eric Muñoz, presidente de la junta local de esta barriada, explicó que hace unos meses sacaron a cuatro familias de esta área, porque es una zona de alto riesgo, por lo que fueron reubicadas.
Comentó que las inundaciones son un problema, pero el hecho de que tengan que vivir todo el año en medio de heces fecales, representa una crisis de salud.
Cuestionó que familias grandes con niños tengan que ser sometidas a estas situaciones por las autoridades, porque "con el afán de quitarse un dolor de cabeza de encima, lo que están ocasionando es un problema mayor, colocando a estas familias en un riesgo permanente".
Además, denunció que lo lamentable es que las autoridades están haciendo política con el tema de pobreza de esta barriada, porque prometen y no resuelven y las personas con deseos de solucionar sus problemas caen en el juego.
Cecilia Young, otra de las familias reubicadas, indicó que cada vez que llueve tiene que salir, junto a su hijo, de la casa improvisada de zinc que le han construido, para refugiarse en la de los vecinos.
Mencionó que ni siquiera luz tienen en la vivienda, pues son algunos vecinos los que les brindan la ayuda, porque las autoridades los han abandonado.
En medio de esta crisis unas 20 familias invadieron el área verde de esta barriada y lo dividieron en lotes, pero el problema es que esta es una zona totalmente inundable, lo que es un riesgo para las familias.
Yahaira Vásquez, invasora, manifestó que es madre y padre de tres hijos y no tiene respuestas, por lo que prefirió ocupar este terreno, para poder tener algo.
Señaló que por años le han solicitado a las autoridades que les brinde algún apoyo, pero este nunca llega, lo que la mantiene en una situación de desesperación, porque quiere salir adelante junto a sus hijos.
Lucía Castillo, otra invasora, sostuvo que aún tiene fuerzas para salir adelante y continuar en la lucha, por lo que se adueñó de este lote para buscar construir una vivienda.