
La travesía es toda una aventura. Llegar a estas comunidades del distrito de Ñurum toma desde la entrada de El Bale, en un pick up 4x4, más de tres horas de ascenso a través de un rocoso y polvoriento camino, que atraviesa la cordillera y parece no tener fin.
Sus elevadas cadenas montañosas cubiertas de nubes, parecen tocar el cielo, pero los fuertes y constantes vientos, mantienen sus tierras áridas, y por ende, a una población que no puede sembrar para obtener sus propios alimentos.
A la orilla del camino se observan casas hechas de pencas y barro, separadas una de otra, por kilómetros de distancia, y cuyo paisaje se asemeja a las aldeas africanas.
El servicio de transporte es irregular debido a las malas condiciones del camino, señaló Beatriz Carpintero, oriunda de una comunidad de Guayabito, por lo que la mayoría de la gente tiene que caminar horas, ya sea para ir en busca de atención médica o hacer sus diligencias al pueblo más cercano. Agrega que hay quienes nunca han salido de la comarca, mientras otros, con mucho sacrificio, viajan una o dos veces al año, porque el pasaje hasta la carretera Interamericana cuesta B/. 10.00, ida y vuelta.
Como un alivio ante tantas necesidades, desde el 2007 el corregimiento de Guayabito fue seleccionado para entrar al Programa de los Bonos Familiares que entrega SENAPAN, que recientemente junto con el FIS entregó bolsas de 25 libras de arroz a familias que participaron en limpieza de escuelas, instalaciones de salud, casas comunales, acueductos y mejoras de caminos.