
Ney Castillo y Hermes Sucre Serrano
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Transcurría el verano de 1993. La algarabía de unos niños que corrían detrás de un balón de fútbol rompió la tranquilidad de la barriada La Primavera de Santiago de Veraguas.
Era un grupo de muchachos que estaba bajo la tutela de Guillermo Castillo, un joven santiagueño amante del fútbol, a quien le encantaba enseñarle este deporte a los más pequeños. "Mito Surfer", como se le conocía popularmente, fue un convencido de que el mejor momento para aprender era la niñez.
En los inicios de la década de 1990, a Mito se le veía frecuentemente debajo de un árbol de mango -rodeado de niños- en un parquecito, enseñándoles los principios básicos del fútbol.
Para 1995 ya se había constituido el equipo de fútbol "Pri-Kids" de La Primavera, el que participó en contiendas en toda la provincia y la ciudad de Panamá.
Leonardo Castillo, amigo de Mito, comentó que a todos les impresionaba ver cómo le gustaba enseñar a jugar fútbol y sobre todo ver a los niños crecer e ir desarrollando las habilidades. Fue un estudioso del deporte del fútbol.
Indicó que no era extraño ver a Mito llevar a los niños en su propio vehículo para jugar a los diferentes lugares de Veraguas.
Mito también jugó fútbol en la Anaprof con el equipo de Projusa de Santiago, en el que usaba el número 10, y era el capitán en la cancha.
Su repentina muerte cortó su misión, pero no su legado. Hoy, otros deportistas siguen la senda del líder del semillero de futbolistas.
Juan Pinzón Barría, uno de los alumnos de Mito, recuerda a su maestro: "era un hombre sencillo, con una gran sensibilidad y un deseo innato de servir a los demás".
"Aparte de mostrarnos las técnicas del fútbol, nos enseñó valores morales", afirmó