Ney Castillo
ATALAYA, Veraguas
Pablo Ortiz partió de su vivienda en Santiago a las 4:00 p.m., junto a su esposa María y su hija Esther, con rumbo a Atalaya, pues tiene un compromiso con Jesús Nazareno.
Pablo aseguró estar caminando porque el santo de Atalaya sanó a su hija de un problema de asma que tenía. Ahora, dijo, todos los años en agradecimiento lo visitan.
En los últimos días de Carnaval y el miércoles de Ceniza inicia la peregrinación a Jesús Nazareno de Atalaya, que tiene su momento cumbre cuando el primer domingo de Cuaresma se hace una misa campal en el parque del poblado, oficiada por Óscar Mario Brown, precedida por una masiva procesión.
Las estimaciones dan cuenta de que en Atalaya se reúnen más de 150 mil personas durante este fin de semana de la peregrinación al santo milagroso.
Claudia Díaz, otra feligrés, manifestó que venera a Jesús Nazareno porque le tiene mucha fe. Indicó que continuará cada año llegando hasta Atalaya para acompañar a Jesús Nazareno en su fiesta religiosa con todos los panameños.
Teresa Jordán, peregrina, sostuvo que cuando llega a Atalaya se siente un ambiente muy especial, pues Jesús Nazareno es milagroso, que no abandona a sus fieles.