El Siglo
Para nadie es un secreto que miles de panameños pasan serias penurias para llevarse un bocado de comida para ellos y sus hijos, como es el caso de Marinda que vive en Ñurum junto a sus pequeños que a duras penas ingieren arroz con plátanos, mientras que Florentina Santos tiene 60 años y jamás ha contado con el servicio de energía eléctrica, pero a pesar de tanta miseria en la ciudad capital la Junta de Carnaval hará alarde de su derroche, gastándose más de 3 millones de dólares en 4 días de juerga.
Marinda una humilde mujer que narró su historia sobre lo poco que tiene para alimentarse junto a sus hijos, una casa de quincha con un piso de tierra, cartones por camas y un fogón que lo enciende todos los días para poderse llevar un bocado de comida mejor que el del día anterior, quizá podría poner a meditar a cientos de panameños que ven con asombro y con perplejo cómo el Gobierno Nacional le otorgó a una Junta del Carnaval más de 3 millones de dólares para gastarlo en varios artistas y tarimas frente a tanta miseria y hambre que pasan miles de familias como Marinda y Florentina, quien debió caminar 6 horas descalza desde las entrañas de las montañas de Ñurum en la provincia de Veraguas, para escuchar una charla que le llevará el servicio de luz, pero a través del sol y no precisamente porque la recibirá por el sistema común y corriente al que estamos acostumbrados.
La luz de las velas y la solar es la única fuente de energía que Florentina conoce para iluminarse, pero la Junta de Carnaval conoce mucho más porque no sólo tendrán juegos pirotécnicos que alumbren el derroche de la plata de los panameños, sino que contarán con un sinnúmero de empleados desde bartender, modistas, seguridad, comidas, bebidas y salones VIP para ellos y los artistas que fueron contratados.