En 2007, 41 indígenas de varios corregimientos murieron por problemas respiratorios.
Varias casas derribadas y siembros en el piso es el panorama en el distrito de Ñurum.
Jovanka Guardia
jguardia@prensa.com
La salud de cientos de indígenas del distrito de Ñurum, comarca Ngöbe Buglé, todavía está resentida. Con mucho esfuerzo sobrevivieron al mal respiratorio que el año pasado acabó con la vida de 41 personas y ahora una nueva tragedia los tiene en zozobra.
Fuertes vientos han derribado las casas de pencas y cañazas en tres corregimientos. Agua de Salud, Guayabito y Guivale son los sitios afectados.
Buenaventura Carpintero, dirigente ngöbe, dio la alerta, una vez más. En 2007, cuando empezaron a morir sus hermanos inexplicablemente, Carpintero llamó a los medios de comunicación para que las autoridades "hicieran algo".
Cuando habló con este diario, estaba recorriendo las empinadas montañas de las áreas donde la brisa derribó, además de casas, las cosechas de subsistencia. Frijoles, banano, café, caña, yuca y millo (producto similar al sorgo que sustituye al arroz) están en el piso desde hace una semana.
El dirigente preparaba un censo de familias afectadas, pero para ese momento ya podía asegurar que había un centenar de casas destruidas en los tres corregimientos. Prácticamente la totalidad de las viviendas de esas zonas.
La desesperación de haber perdido todo ha motivado un éxodo masivo hacia la zafra azucarera, en la ciudad de Santiago, como nunca antes, contó Carpintero, mientras luchaba por no perder la señal de celular.
Aunque recordó que en 2006 ocurrió una situación similar, en esta ocasión la angustia ha sido mayor. "Toda la producción de la que dependemos se perdió y el hambre no espera".
Carpintero aprovechó para pedir ayuda al Gobierno, sin embargo, aclaró que ese grito de auxilio lleva varios días, sin resultados satisfactorios.
MEDIDAS
La noticia de que en la comarca muchos indígenas se quedaron sin casa, no había llegado a Panamá el pasado viernes. El asunto era desconocido para las autoridades del Ministerio de Vivienda, mientras que en San Félix, sede del Proyecto de Desarrollo Rural de la Comarca Ngöbe Buglé, administrado por el Fondo de Inversión Social y cuyos fondos ascienden a 33 millones de dólares, tenían reportes vagos de la devastación causada por los fuertes vientos.
Cuando se consultó a Bernardo Jaén, director del proyecto, se limitó a decir: "nos informaron que hubo algunas afectaciones agrícolas". ¿Qué se está haciendo, tomando en cuenta que la situación lleva varios días? preguntamos, a lo que respondió: "tenemos planeadas algunas actividades con otras instituciones", sin ahondar en detalles.
Por coincidencia, la arquitecta Minerva Miranda, coordinadora del Mivi en la comarca , estaba en El Piro (en Veraguas). Aunque desconocía el suceso, se comprometió a dirigirse al área e investigar, para enviar ayuda de inmediato.
En tanto, Oscar Mendoza, alcalde comarcal, confirmó los daños, pero difirió con las cifras dadas por Carpintero.
Dice que se trata de 37 familias. "El año pasado hicimos estas denuncias y no hubo respuesta", dijo Mendoza.
LA VOZ DE LAS AUTORIDADES
ETESA: "Los vientos de la comarca indican el inicio de la temporada seca. No es un evento particular o inusual", Luz Calzadilla.
MIVI: "En la comarca tratamos de trabajar siempre integrados en equipo", Minerva Miranda.
PROYECTO NGÖBE BUGLÉ: "Los indígenas se van todos los años a la zafra de Santiago", Bernardo Jaén.